jueves, 14 de enero de 2010

Un mago diabólico: Michael Scot


Se cree que entre los años de 1175 y 1232 (esto porque no hay datos cronológicos fidedignos) vivió Michael Scot, uno de los eruditos con mayor renombre en Europa, ganándose por muchos el titulo de mago.

Se sabe que trabajo en Toledo en el años de 1210, dedicado a la traducción de textos árabes, puesto ganado gracias a su conocimiento de diversas lenguas, así mismo llegó a ser el médico incondicional del emperador Federico II, haciendo las veces de filosofo y astrologo para este reino.

A pesar de practicar la magia con gran eficacia, en sus escritos siempre la maldijo y la prohibía, pues creía que la verdad estaba escrita en los astros, así fue como pudo transmitir conocimientos de astrología en occidente.

Se le atribuyen muchas anécdotas mágicas a Michael Scot, una de ellas es la de haber partido en tres las colinas del Eildon. Muchos conocen en Inglaterra la calzada que nombra “Calzada de Mtichell Scot” pues la gente supone que la misma fue construida por manos del propio demonio en una sola noche. A este hombre se le atribuyeron infinidad de actos mágicos y diabólicos, tanto que se pensaba podía separar las aguas de un rio.

Scot contaba con seguidores fieles pero ocultos, una congregación de ellos hizo construir un castillo en el siglo XVI, para proteger las obras creadas por Scot, obras en las cuales figuran escritos maléficos. La fortaleza es conocida como castillo de Wolsty.

Michael Scot predijo su propia muerte, él mismo había descubierto que moriría cuando le cayera una piedra sobre la cabeza, por ello usaba un sombrero de acero que pocas veces retiraba de si mismo, sin embargo al entrar en una iglesia en Italia con su madre, se descubrió la cabeza y fue entonces cuando se desprendió del techo una pequeña piedra que dio muerte a Scot.

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