martes, 28 de julio de 2009

La Costurera Ansiana


Este pequeño caso ocurrió en Quito (Ecuador), en la antigua casa de los abuelos de mi novia. Una casa grande, como son casi todas allí, con sus dos pisos y su multitud de habitaciones.En esa casa murió antiguamente una señora mayor que era costurera y se pasaba los días cosiendo en su maquina.


Como en multitud de casas viejas de todo el mundo es muy frecuente y normal la muerte de sus antiguos inquilinos.


Un día la abuela de mi novia cosía con esa vieja máquina de coser, como muchos otros días, pero éste fue especial, ya que al parar y dejar la máquina y dirigirse a la cocina, la máquina empezó a funcionar de nuevo y a coser. No solo ocurrían esas cosas, muchas mañanas se encontraban la habitación donde se encontraba la máquina patas arriba, cambios de temperatura, sonidos extraños, lo típico en estos casos, pero solo en esa habitación, eso sí, siempre actos pacíficos.


Hasta que un día una hija de los abuelos trajo a su novio a dormir a casa y sin decirle nada de lo extraño a él le hicieron dormir en la habitación. Esa noche el chico despertó no por el frío del ambiente, sino porque sentía que no podía respirar bien. Abrió los ojos y vio ha una señora mayor mirándole mientras trataba de ahogarle con las manos, se levantó de golpe mientras oía espeluznantes chillidos en su cabeza, se dirigió a toda prisa a la puerta y aunque el pomo estaba ardiendo logró abrirla, salió de la habitación, subió las escaleras y despertó a todos los habitantes de la casa. Aterrorizado, ese día durmió con los suegros, y no más noches pasó en esa casa.


Las cosas raras siguieron ocurriendo, y supongo que siguen aún, pero esa casa ya se vendió hace unos años por motivos ajenos al fantasma y nada más sé yo.

viernes, 3 de julio de 2009

Los Fantasmas del Watertown


En el año de 1924, en el mes de diciembre para ser exactos, el buque estadounidense nombrado Watertown, corría sobre las aguas de la costa de California, dirigiéndose hacia Nueva Orleans, vía el canal de Panamá, fue entonces que dos marineros llamados; Courney y Meehan, murieron asfixiados por algunas emanaciones de petróleo. Como rituales marineros, sus cadáveres fueron sepultados en el mar, cerca de costas mexicanas.


Antes de que amaneciera al día siguiente, el segundo oficial de la tripulación logró distinguir dos rostros en las olas del mar, cerca del costado a babor. Pudo reconocer los rostros de sus compañeros fallecidos. La parición de los dos rostros se hizo continua mientras permanecieron en aguas del pacifico, pudiendo ser observadas por todos los miembros de la tripulación.


Al llegar a Nueva Orleans, el capitán Tracy notificó lo sucedido a la oficina de embarque. Nadie a bordo del barco llevaba consigo una cámara fotográfica, así que el capitán compro una para su viaje de regreso.


Tomando en regreso el pacifico, la aparición volvió a suceder, el capitán Tracy fotografió el acontecimiento, y guardó bajo llave la cámara en su caja fuerte.


Los rostros aparecieron con menor frecuencia el tercer viaje. Por el mal tiempo no se tomaron fotografías. Después, la tripulación cambió y no hubo indicios de más apariciones.


No todos en cubierta creyeron en los rostros. Algunos aseguraron que era un efecto óptico, y que la identificación de los marineros muertos era una simple sugestión. Sin embargo, no es probable que los efectos ópticos se repitan día tras día y que sean vistos por varias personas cada vez. La fotografía, de ser auténtica, tampoco es fácil de explicar.

jueves, 2 de julio de 2009

El niño llorón


Bruno Amadio se hizo famoso al pintar los clásicos “niños llorones”, obtuvo tanto éxito, que demasiada gente quiso poseer uno de esos cuadros, paradójicamente de la misma forma se deshicieron de ellos.


El pintor, mejor conocido como Bragolin, era un italiano radicado en España, exiliado durante la segunda guerra mundial. Inspirado pintor, creo una serie de pinturas mundialmente conocida como “Los niños llorones”.


Su historia obscura cuenta que Bruno Amadio, vivió frustrado por su escasa fama, no conseguía los reflectores del éxito, así que decidió hacer un pacto satánico con el mismo rey del infierno. El pintor solicitó que sus obras fueran bien aceptadas y adquiridas por la amplia sociedad. Se dedico en horas solitarias a realizar sus cuadros en los que se destacaban los rostros de niños en llanto.


Amadio acudió a un orfanato para inspirarse en su serie de obras, y ahí realizó la pintura de un niño. El orfanato sufrió una catástrofe, días después se incendió muriendo en su totalidad los niños. Desde ahí se cree que el cuadro hecho con el rostro de aquel niño posee el espíritu del pequeño.


Sin embargo, este ha sido el cuadro de mayor difusión del pintor, tanto que la leyenda negra cuenta que, al poseedor de la imagen, le acarrea desgracias y catástrofes, siempre tendrá presente el llanto y los motivos para sufrir.


Se dice que es el cuadro más reproducido de Bruno Amadio, lo peor del asunto, es que ha ocurrido incendios en orfanatos y guarderías, y entre los escombros y cadáveres carbonizados, han encontrado la reproducción del cuadro, intacto colgando de la pared.


Especialista en lo paranormal, han nombrado a este efecto, “La maldición del niño llorón”. Muchas familias cuentan con una copia de este cuadro, pero se dice que sólo atacará a quien descubra que este cuadro está encantado. Otros más creen que por las noches se escuchan llantos de niño, e inclusive que el niño sale del cuadro para acudir a las habitaciones y matar a la gente, para después incendiar la casa.


¿Te gustaría tener éste cuadro en tu casa?

miércoles, 1 de julio de 2009

El espíritu avaro


Controló su nerviosismo, y así, más tranquilo, bajó las escaleras y siguió haciendo sus anotaciones. Pero volvió a escuchar esos ruidos en la parte de arriba… (Esta historia es real, le pasó a un tío mío).


En distintas partes de la habitación, cómo si se estuviera paseando, así que tomo fuerza y decidido subió con la madera, pero cuando iba a llegar a la parte de arriba, observó cómo el cuarto dónde estaban las cajas amontonadas, salió una sombra flotante, con forma de humano pero sin pies, se aproximo a toda velocidad hacía dónde él estaba.


Se asustó, soltó la madera que llevaba en sus manos y salió corriendo de la casa, no quiso volver la vista, sólo corrió. En el patio de entrada, lleno de nervios, asimilo que lo que había visto no era humano. Fumo varios cigarros, caminando hacia la casa de la dueña de esa casa que había rentado. Explicó lo sucedido a la casera, y ésta no le creyó ni un ápice. Al contrario, se burló de él por creer en fantasmas.


La dueña lo tranquilizó al final, dijo que dejara las anotaciones del inventario de esa casa, y que al día siguiente ella enviaría a su propio hijo a terminar.


Días después, la dueña mando llamar a aquel hombre urgentemente, le solicitó que le volviera a relatar lo acontecido aquella noche, el rostro de la mujer era de angustia, reveló que a su hijo le había ocurrido algo similar en la misma casa. Asustada decidió clausurar la vivienda hasta que un cura fuera a bendecirla.


La señora jamás volvió a llamar al encargado de los inventarios, nunca se supo más de ella. Los vecinos de la casa clausurada, aseguran que hace muchos años, ahí vivió una anciana que guardaba con recelo sus pertenencias, incluso su dinero lo guardaba en escondrijos de la vivienda; su avaricia le hacía dudar de todos, hasta que una noche fue su cuerpo encontrado sin vida y en estado de putrefacción por algunos vecinos que no soportaban los olores nauseabundos. Se cree que su espíritu aún ronda con la finalidad de custodiar la cosas viejas que aún yacen en esa abandona casa.


Enviado por: José Bars (Venezuela)