domingo, 24 de mayo de 2009

El monstruo marino de 2 cabezas

Se cuenta que en el año de 1562, se avistó a un deforme monstruo marino entre los mares de Antibes y Niza, y se trataba de una criatura nunca antes vista, de acuerdo a lo que se documentó en aquél entonces por Conrad Gesner.

La bestia marina contaba con un deforme cuerpo ovalado, se le llegó a contar con 12 patas, cada pata contenía tres uñas, además el monstruo llevaba una larga cola con una aleta emplumada a su punta.



No cabe duda que el mar y en sí el planeta cuenta con millones de especies aún no descubiertas por el hombre, pero que como en antaño, rara vez se dejan ver al ojo humano. Es el caso de este monstruo marino de dos cabezas, que se cree su estirpe sigue rondando los mares de la Tierra.


sábado, 23 de mayo de 2009

Pedro, el deforme

Los alaridos no se hacían esperar, la noche cada vez estaba más oscura, mientras Laura corría nerviosa por la banqueta de piedra, su vestido blanco azotado por el viento.

Al llegar a la oscura esquina un farol estalla por una descarga eléctrica, una mano cubre la boca de Laura y un cuerpo extraño la arrastra hasta un rincón en la calle. Siente ganas de desfallecer al ver a contraluz ese rostro deforme que tenía frente a ella.

Un hombre con la cara desfigurada y con unos grandes dientes chuecos y amarillos, sus ojos estaban llenos de locura. Pierde la conciencia al sentir la primera mordida en sus senos.

Al día siguiente el cuerpo descuartizado de Laura apareció tirado en la calle. Por la mañana muy temprano, la señora de la tienda de la esquina descubrió a una jauría de perros disputándose el cadáver.


Pedro, el deforme, se mece en su silla-mecedora en la azotea de su casa, un ser solitario, por su fea apariencia todos le huyen. No trabaja, nadie sabe cómo vive. Él si lo sabe, se alimenta de carne humana por las noches, su manjar nocturno.

Esperará, tranquilo, hasta que vuelva a sentir hambre, y saldrá por la noche.
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Si copias éste contenido CITA la fuente: My Miedo

jueves, 21 de mayo de 2009

El monstruo de Liguria


Italia ha conocido a uno de los mayores serial killer desde los años 50 en adelante. Se trata de Donato Bilancia. Italiano nacido en Potenza el 10 de julio de 1951 que acabó con la vida de al menos 18 personas entre octubre de 1997 y mayo de 1998. En el año 2000 salió su sentencia, por la que se le condenaba a 13 cadenas perpétuas y 26 años de reclusión, además de 14 años más por otro intento de asesinato.Bilancia tuvo una infancia difícil, no obstante.
Nació en Potenza pero su familia se trasladó a Génova, lugar donde comenzaría a participar en diferentes robos. Ya en 1976, con tan sólo 25 años ingresaría en prisión por hurto, pero escaparía de la cárcel unos meses más tarde.Hubo un hecho en su vida que probablemente subrayaría aún más sus desequilibrios mentales. Esto es, sin duda, el suicidio de su hermano –junto a su hijo- que se lanzó a las vías ferroviarias de Génova. Al poco tiempo, Donato sufrió un accidente que le sumió en un coma profundo durante varios días. Fue una vez recuperado de esto cuando comenzó a radicalizar su personalidad en todas las facetas de su vida, pero principalmente en su desmedida afición al juego, donde le apodaban “Walter”.
Allí comenzaría a contraer deudas millonarias que le llevarían a robar a gente a la que posteriormente mataba para no poder ser denunciado.Bilancia cometería todo tipo de crímenes. Algunos por deudas, otros por ira – como es el caso de mujeres inocentes – y otros como sicario de la filial genovesa de un clan mafioso de Cosa Nostra.Así, comenzaría su larga lista de asesinatos con el de Giorgio Centanaro el 16 de octubre de 1997, al que mató asfixiándolo con una cinta adhesiva. A priori, los Carabinnieri concluyeron que era un caso de suicidio pero más tarde sería Bilancia quien confesó el crimen.Una semana después del crimen, entraría a robar en la casa de Mauricio Parenti y su mujer Carla Scotto en su domicilio, ya que Bilancio creyó que Parenti y Centanaro eran socios. Acabó con sus vidas y robó del domicilio unos 13 millones de liras (6.500 euros aproximadamente).
Así continuaría con la vida de otras parejas como Bruno Solari y María Luigia Pitto, y una larga lista de etcétera durante tan sólo esos 7 meses. Otro de sus crímenes sería hacia Giangiorgio Canu, al que asesinó por venganza por el hecho de ser un guardia de seguridad (venganza contra el cuerpo de seguridad).La muerte de una prostituta levantó el pánico entre las calles de Liguria. Primero se pensó que podrían ser reyertas y rivalidades en el mundo de la prostitución, pero más tarde se comprobó que las muertes seguían unas pautas muy concretas. El asesino les obligaba a arrodillarse y les disparaba en la nuca.
Comenzaron a aparecer víctimas en los lavabos de las estaciones, y rápidamente llegaron a la conclusión de que se trata de un mismo homicida, pero aún no sabían quién era exactamente.Desde la fiscalía de Génova se recomendaba a las mujeres que intentaran viajar acompañadas y tan sólo con lo necesario, así como si habían contraído citas con desconocidos prestaran la máxima atención.La investigación comenzaba a tomar forma: según los estudios de balística de la RIS de Parma, se concretó que todos los asesinatos habían sido perpetrados con el mismo arma, además de en el mismo lugar.La única prostituta que lograría escapar de Bilancia fue una transexual venezolano llamado Julio Castro, alias “Lorena” el 24 de marzo en Novi Ligure. Castro avisaría a los guardias de seguridad de lo ocurrido y éstos acabarían siendo asesinados por Bilancia.
No obstante, gracias a las declaraciones de “Lorena”, se esclarecerían muchas dudas con respecto al perfil del supuesto serial killer.Por ello, Bilancia comenzaría a cambiar de estilo respecto de los homicidios, pero seguiría matando a otras prostitutas, convirtiéndose así en el principal tema televisivo, ya no sólo en la prensa o telediarios, sino también en los diferentes programas de sociedad, creándose juicios paralelos y motivando así, por tanto, a reforzar aún más la seguridad de las estaciones ferroviarias. Para entonces, Donato Bilancia ya era “el monstruo de Liguria”.
Sin más, el 6 de mayo de 1998 la puerta frontal del hospital genovés de San Martino, fue testigo de la captura y detención de Bilancia. Dicen que su captura se realizó en su domicilio pero otras fuentes abogan la tesis del hospital de San Martino.De todos modos, es cierto que Bilancia estaría durante más de una semana en silencio, acogiéndose a su derecho a no declarar. Finalmente, acabó derrumbándose ante el juez y confesando: "Sí, he sido yo. Las he matado aunque no sé por qué. No estoy bien, ayúdenme a curarme".
Acabó explicando con todo lujo de detalles cómo acabó matando a todas sus víctimas, e incluso les informó de otro crimen que había cometido al que la policía había declarado como muerte natural.La defensa judicial dijo que el acusado sufría trastornos mentales y era incapaz de entender sus acciones, por lo que fueron solicitadas multitud de exámenes psicológicos. Tras los resultados, se dictaminó que Donato Bilancia estaba en completa y perfecta cordura y consciencia de sus actos y la consecuencia de ellos.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Visiones y Premoniciones


Esta historia la vivieron Marjorie Tillotson y su hija Hellen, de 26 años.
Hellen vivía en un edificio de apartamentos al otro lado de la calle donde vivía Marjorie.


Una noche, Helen dormía profundamente cuando se despertó al escuchar fuertes voces. Era su madre que gritaba "¡Helen ¿estás ahí? ¡Déjame entrar!".



Helen se dirigió a la puerta y al abrir se encontró con su madre nerviosa. Marjorie quería saber por qué Helen había llamado a su puerta unos minutos antes.



Helen miró a su madre estupefacta. Ella no había salido, no había ido a casa de su madre, no había llamado a su puerta. Es más, se había acostado a las 11 de la noche y no despertó hasta ese momento.



Marjorie, alarmada, le dijo que aquello no era posible porque ella le había visto y había hablado con ella. Es más, según Marjorie, Helen le dijo que fuera inmediatamente a su casa sin hacer preguntas.



Entonces un estruendo las dejó atónitas y madre e hija corrieron para asomarse por la ventana: en la acera de enfrente, había había un escape de gas y como consecuencia había provocado una explosión en el edificio donde vivía Marjorie!.



Si en el primer caso Marjorie salvó la vida, aquí de nuevo hay un caso de premonición que... será mejor que leáis la historia:



El 20 de octubre de 1966, una niña galesa de 9 años llamada Eryl Mai Jones, le dijo a su mamá que había soñado que iba a la escuela y al llegar vio que el edificio desaparecía, que "una cosa negra la había aplastado". Al día siguiente fue a la escuela como de costumbre y... medio millón de toneladas de carbón de desecho se deslizaron sobre el pueblo minero matando a 139 personas, la mayoría niños, y entre ellos Eryl.

Fuente: Historias de Terror

Las Luces


Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.


Eso sí, tenía visitantes misteriosos.


Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos".



La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.

Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.


La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?

Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.


La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.



No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.

Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.


No es para menos. Su hija también lloró al contármelo.

Fuente: Historias de Terror